KRILL: un diminuto gigante antártico

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La rica biodiversidad del océano que rodea al continente antártico es generada en primera instancia por el fitoplancton, un conjunto de algas unicelulares que a la vez sustenta la existencia de una especie de pequeños crustáceos conocida como krill. Esta palabra proviene del idioma noruego y significa “pequeño alimento de peces”, aunque sería más acertado definirla como “pequeño alimento de ballenas”.

El krill corresponde a diminutos camarones, de un tamaño menor a cinco centímetros en estado adulto, que tienen la singular característica de formar enormes concentraciones. Es así como millones de individuos se congregan en cardúmenes que pesan cientos e incluso miles de toneladas, y que abarcan grandes extensiones. Son organismos pelágicos, es decir, que viven en las aguas libres –ya sea cerca de la superficie o hasta cientos de metros de profundidad– que están distribuidos principalmente alrededor del territorio antártico, al Sur y Este del continente sudamericano.

En el ecosistema marino antártico el krill es pieza clave por ser el organismo central en la trama trófica, proceso de transferencia de energía y nutrientes entre un grupo y otro de organismos. Desde las aguas tropicales hasta las frías aguas antárticas se desplazan ballenas para consumirlo en abundancia. También es alimento de peces, aves, pingüinos, focas y calamares.

Esta abundante especie es rica a nivel nutricional. Es fuente de proteína y Omega-3 que se destina a consumo humano, a la elaboración de subproductos y como suplementos para alimentación animal. Las principales capturas son realizadas por Noruega y en menor proporción por Corea del Sur, China, Japón, Chile, Ucrania, Polonia, Rusia y el Reino Unido. Para asegurar la sustentabilidad de ésta y de las otras especies de este ecosistema la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), de la cual Chile es miembro, ha fijado como medida precautoria un máximo de captura anual de 620 mil toneladas.

Según explica Patricio Arana, académico de la Escuela de Ciencias del Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, “Chile es el único país latinoamericano que captura krill. A la vez, participa activamente en la investigación de los recursos marinos presentes en esta región oceánica contribuyendo así a preservar la flora y fauna de este prístino confín del mundo”.

¿Sabías qué?

La especie de krill más común y abundante en aguas antárticas recibe el nombre científico de Euphausia superba. La denominación proviene del griego y se refiere a estos crustáceos como “los bien luminosos” por tener en su cuerpo fotóforos, que son órganos capaces de producir luz.

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Artículo publicado en la Revista Muy Interesante, edición de julio 2016

Read 298 times Last modified on Viernes, 19 Agosto 2016 16:33